

El pianista estadounidense, diecisiete veces nominado a los premios Grammy, actúa el 11 de octubre, a las 19:00 horas, dentro del Festival Jazz Otoño
Fred Hersch lleva a sus espaldas cuatro décadas de carrera, diecisiete nominaciones a los premios Grammy y una influencia reconocida por varias generaciones de pianistas. Con esa carta de presentación, el músico estadounidense llega al Teatro Pérez Galdós el próximo 11 de octubre, a las 19:00 horas, dentro de la programación del Festival Jazz Otoño.
Hersch se presenta en Las Palmas de Gran Canaria en uno de los formatos que mejor permiten entender su manera de concebir el jazz: el trío. Junto a él estarán el contrabajista Drew Gress, una de las figuras más reconocidas de la escena jazzística estadounidense, y el batería Peter Erskine, histórico integrante de Weather Report, colaborador de algunos de los grandes nombres del género y ganador de dos premios Grammy. Tres músicos con trayectorias extraordinarias frente a una música que nunca está completamente escrita de antemano. Escuchar, reaccionar y dejar espacio al otro forman parte del lenguaje de un trío de jazz y también de la manera en la que Hersch entiende cada concierto. “Que la gente deje sus teléfonos, escuche algo en comunidad, comparta una experiencia y escuche profundamente durante 75 o 90 minutos sigue siendo algo casi sagrado”.
Fred Hersch comenzó a tocar el piano con apenas cuatro años y completó su formación en el New England Conservatory de Boston, donde se graduó en 1977. Su posterior traslado a Nueva York lo situó muy pronto en el centro de una escena en la que comenzó a ser reclamado por algunos de los músicos que estaban escribiendo la historia moderna del jazz. A lo largo de aquellos primeros años tocó y grabó junto a figuras como Stan Getz, Joe Henderson, Toots Thielemans, Gary Burton, Art Farmer, Charlie Haden o Jane Ira Bloom. Una escuela difícil de imaginar sobre el papel que permitió a Hersch construir progresivamente una voz propia.
El pianista encontró muy pronto en el formato solista y en el trío dos espacios esenciales para desarrollar un lenguaje en el que conviven la sofisticación armónica, la improvisación y una particular capacidad narrativa. Hersch no utiliza el piano únicamente como un instrumento sobre el que construir solos: sus interpretaciones avanzan como pequeños relatos, con silencios, cambios de dirección y melodías que se transforman a medida que aparecen.Ese lenguaje le ha permitido aproximarse tanto a composiciones propias como al repertorio de algunos de los grandes autores de la música estadounidense. Sus trabajos dedicados a Thelonious Monk o a Richard Rodgers y Oscar Hammerstein forman parte de una discografía que atraviesa décadas y formatos diferentes.
El primer pianista con una residencia en solitario en el Village Vanguard
Su relación con Nueva York también dejó uno de los hitos de su carrera. Hersch fue el primer pianista invitado a realizar una residencia completa de una semana como solista en el Village Vanguard, uno de los clubes esenciales de la historia del jazz y escenario por el que han pasado buena parte de sus grandes figuras.
La amplitud de su carrera, sin embargo, desborda el jazz entendido en sentido estricto. Ha desarrollado proyectos junto a músicos procedentes del ámbito clásico, entre ellos el pianista Jeffrey Kahane y la violinista Nadja Salerno-Sonnenberg, además de actuar como solista junto a diferentes orquestas. En los últimos años ha trabajado junto a músicos como Esperanza Spalding, Enrico Rava o el Crosby Street String Quartet, además de publicar Silent, Listening con el sello ECM, un álbum en el que vuelve a situar el piano prácticamente desnudo en el centro de la escucha.
Un referente para varias generaciones
Durante décadas Hersch ha desarrollado una importante labor docente en instituciones como la Juilliard School, el New England Conservatory, la Manhattan School of Music y The New School, y pianistas como Brad Mehldau, Jason Moran o Sullivan Fortner han reconocido la importancia de su trabajo en su propia manera de aproximarse al instrumento. Su trayectoria ha sido reconocida, además de con sus diecisiete nominaciones a los Grammy, con el Doris Duke Artist Award, diferentes distinciones de la Jazz Journalists Association y reconocimientos internacionales a una carrera que continúa en permanente movimiento.
También es inseparable de su figura su compromiso social. Hersch fue uno de los primeros grandes músicos de jazz estadounidenses en hacer pública su condición de seropositivo y durante décadas ha trabajado en la sensibilización y recaudación de fondos frente al VIH/sida. Una experiencia vital que llevó también a sus memorias, Good Things Happen Slowly, y al documental The Ballad of Fred Hersch.
Las localidades pueden adquirirse a través de la página teatroperezgaldos.es, así como en la taquilla del Teatro Pérez Galdós, de 10:00 a 13:00 h de lunes a viernes, y en la taquilla del Auditorio Alfredo Kraus, de 16:00 a 21:00 h, también de lunes a viernes.









